
Las salas de esterilización no son exclusivas de los grandes centros sanitarios. También existen los «pequeños usuarios», a los que se les debe exigir cumplir las mismas normas, como pueden ser odontólogos, podólogos, centros de estética, veterinaria…
Para esta entrada cuento con la ayuda de Euronda.

La sala de esterilización es el núcleo de la seguridad en cualquier clínica dental. Aunque no siempre es visible, de su correcto funcionamiento depende la protección del paciente, del equipo clínico y la calidad asistencial del centro.
Un diseño eficiente, basado en la separación de zonas de limpieza, empaquetado y esterilización, permite un flujo de trabajo unidireccional que evita contaminaciones cruzadas y facilita el cumplimiento de las normativas europeas más exigentes. Esta organización no solo mejora la seguridad, sino que optimiza tiempos y recursos en el día a día de la clínica.
En este contexto, la experiencia y el enfoque técnico desarrollados en el ámbito de la esterilización han contribuido a consolidar una visión de la sala de esterilización como un espacio estratégico, donde la tecnología, la ergonomía y el control del proceso se integran de forma natural.
Más allá de la normativa, una sala de esterilización bien concebida refleja una auténtica cultura de calidad y un compromiso real con la odontología moderna y segura.

Aprovecho esta entrada para recordaros el Estudio que estamos realizando sobre Reprocesado de Materiales Sanitarios en punto de uso de centros sanitarios en España.

Y como la empresa que me ha ayudado en la entrada tiene origen italiano, pues me despido con música de ese país.


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