🟢🔴 ¿De verdad hablamos el mismo idioma cuando cambia de color un indicador químico?

¿Necesitamos un lenguaje de colores más uniforme?

Referencia: Shen Y, Zhong S, Lv J, et al. Standardization of Color Change Interpretation for Sterilization Chemical Indicators: A Multicenter Analysis Aligned with International Safety Color Standards. American Journal of Infection Control. 2026. doi:10.1016/j.ajic.2026.08.010.

Este estudio analiza la falta de uniformidad en los cambios de color de los indicadores químicos utilizados para monitorear la esterilización de dispositivos médicos. Mediante encuestas a profesionales y el análisis de productos comerciales, los autores demuestran que la ausencia de estándares cromáticos cuantitativos genera confusión y riesgos para la seguridad del paciente. Los resultados revelan que, bajo un mismo método de esterilización, distintos fabricantes emplean colores finales contradictorios, lo que dificulta una interpretación visual precisa. Ante esta problemática, se propone la creación de un marco normativo unificado basado en colores de seguridad internacionales para estandarizar los resultados. Esta armonización busca reducir la carga cognitiva del personal sanitario y garantizar que los paquetes estériles sean identificados correctamente en el entorno clínico.

Hay cosas que damos por hechas: Un indicador químico cambia de color. El Bowie-Dick lo hacemos todos los días y tenemos dudas (a veces).

Lo miramos.

Comparamos el resultado con la referencia del fabricante.

Y seguimos adelante.

Parece sencillo.

Pero ¿qué ocurre cuando diferentes fabricantes utilizan colores diferentes para representar el mismo proceso? ¿Y cuando un mismo método de esterilización puede producir cambios de color distintos dependiendo del producto utilizado? Entonces la cuestión deja de ser simplemente si el indicador ha cambiado de color.

La pregunta pasa a ser:

¿Estamos interpretando ese cambio de color de una manera suficientemente clara, uniforme y segura?

Un reciente estudio multicéntrico publicado en American Journal of Infection Control pone el foco precisamente sobre este problema. Los autores analizaron la interpretación de los indicadores químicos por parte de 902 profesionales sanitarios y, además, estudiaron los cambios de color de 203 indicadores utilizados en cuatro modalidades de esterilización.

De los 902 profesionales encuestados, el 32,71 % manifestó haber experimentado dificultades para interpretar los indicadores químicos. Casi uno de cada tres profesionales participantes reconoció dificultades de interpretación. Entre las causas señaladas aparecieron especialmente la ambigüedad de los cambios de color y la falta de uniformidad de los estándares. Además, un 25,17 % afirmó haber confundido indicadores correspondientes a diferentes modalidades de esterilización. Y aquí aparece una cuestión especialmente interesante para quienes trabajamos en Centrales de Esterilización: el problema no está necesariamente en que el indicador no funcione.

Un indicador químico no es simplemente un «semáforo».

Estamos muy acostumbrados a interpretar los colores de manera intuitiva.

Rojo: detenerse.

Verde: continuar.

Amarillo: precaución.

Esta asociación forma parte de nuestro aprendizaje cotidiano y de numerosos sistemas de seguridad. Pero los indicadores químicos de esterilización no siguen necesariamente una lógica cromática universal. Un cambio que en un producto significa que se ha alcanzado el punto final puede representarse mediante un color completamente diferente en otro producto. Y esto es importante porque el profesional no interpreta únicamente un color. Interpreta:

color inicial → transformación → color final → referencia del fabricante → método de esterilización → tipo de indicador → criterio de aceptación.

Es decir, detrás de algo aparentemente tan sencillo como «ha cambiado de color» existe un pequeño proceso psicológico.

El mismo método no significa necesariamente el mismo color. Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que la heterogeneidad no se limita a comparar métodos de esterilización diferentes. También aparecen diferencias entre indicadores utilizados para una misma modalidad.

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S019665532600670X#fig0005

Los colores observados después de la exposición al proceso variaron considerablemente. En términos generales, los indicadores de vapor mostraron predominantemente cambios hacia negro; los utilizados con plasma de peróxido de hidrógeno, hacia amarillo; los de óxido de etileno, hacia verde/azul; y los de formaldehído, hacia verde. Por tanto, no podemos convertir el color en una especie de «diccionario universal» si previamente no conocemos qué indicador estamos utilizando y cuál es su criterio de interpretación.

En una Central de Esterilización manejamos una enorme cantidad de información. Y todo ello dentro de procesos altamente protocolizados. En ese contexto, cada elemento que obligue al profesional a realizar una interpretación adicional supone una pequeña carga cognitiva. Una diferencia aislada puede parecer irrelevante. Y esto es especialmente relevante cuando el personal trabaja con más de una tecnología de esterilización.

«Pero tenemos las instrucciones del fabricante» (las IFUs)

Por supuesto. Y aquí conviene hacer una precisión importante. La propuesta de estandarizar los colores no significa que podamos interpretar un indicador únicamente por su color ignorando las instrucciones de uso. Al contrario. El indicador debe interpretarse de acuerdo con su finalidad, tipo, método de esterilización, instrucciones del fabricante y criterios establecidos para el proceso. El color, por sí mismo, no debería convertirse en el único criterio de liberación. De hecho, las recomendaciones de control de la esterilización consideran los indicadores químicos dentro de un sistema de monitorización más amplio, junto con los parámetros físicos y los indicadores biológicos. Los indicadores químicos muestran exposición a determinadas condiciones del proceso, pero no demuestran por sí solos que un producto sea estéril. Un indicador químico puede decirnos que determinadas condiciones del proceso han sido alcanzadas. No significa automáticamente: «este paquete es estéril».

Entonces, ¿para qué sirven? Precisamente para lo que están diseñados. Los indicadores químicos constituyen una herramienta de monitorización del proceso.

Dependiendo del tipo, pueden responder a uno o varios parámetros del proceso de esterilización. En la práctica, los encontramos tanto en el exterior de los paquetes como en su interior, donde pueden proporcionar información sobre la exposición al esterilizante y, en determinados diseños, sobre su penetración.

¿Necesitamos un lenguaje cromático más uniforme? Entre los profesionales encuestados, el 87,36 % apoyó la creación de un estándar unificado de color. Además, el estudio encontró un elevado apoyo a una mayor capacitación sobre la interpretación de estos indicadores. El profesional tendría que memorizar menos excepciones. Y cuando reducimos excepciones, podemos reducir también oportunidades de error. Por tanto, una hipotética armonización cromática debería coexistir con los requisitos técnicos, normativos y de validación correspondientes.

¿Y qué podemos hacer mientras tanto en nuestra Central?

  • No deberíamos elegir un indicador únicamente porque sea económico o porque «siempre se haya utilizado». La selección debe considerar su finalidad, compatibilidad con el proceso, características del ciclo y documentación del fabricante.
  • Evitar cambios innecesarios de productos. Cada cambio de fabricante o de modelo implica una nueva curva de aprendizaje. Si un indicador cambia de apariencia, color inicial o color final, el personal necesita conocerlo. La estabilidad de los productos utilizados puede ser, por tanto, una herramienta de seguridad.
  • Incorporar imágenes reales a los procedimientos. Una fotografía del indicador antes y después del proceso puede ser mucho más intuitiva que una descripción exclusivamente textual.
  • Formar al personal. Y aquí aparece otro dato relevante del estudio: el 97,67 % de los participantes consideró necesaria una mayor capacitación, según los datos comunicados en el estudio. La formación no debería limitarse a: «Este indicador cambia de azul a verde». Debería explicar también:
  • qué tipo de indicador es;
  • qué proceso monitoriza;
  • qué parámetros está diseñado para responder;
  • cuál es su criterio de aceptación;
  • qué significa un resultado no conforme;
  • qué hacer cuando existe duda;
  • y, sobre todo, qué no podemos concluir a partir del cambio de color.
  • No interpretar el color de manera aislada. Un indicador químico forma parte de un sistema de aseguramiento de la esterilidad. Debe interpretarse junto con el resto de la información disponible: identificación de la carga, trazabilidad, parámetros físicos del ciclo, integridad del paquete, controles establecidos y, cuando corresponda, indicadores biológicos y otros controles del proceso.

A menudo pensamos en la seguridad de la esterilización desde una perspectiva exclusivamente tecnológica. Un indicador puede estar perfectamente diseñado desde el punto de vista químico y, sin embargo, presentar una interpretación menos intuitiva para el usuario.

No basta con preguntarnos si el indicador cumple su especificación. También deberíamos preguntarnos: ¿Es fácil de interpretar correctamente por todos los profesionales que lo utilizan? Porque si dos profesionales miran el mismo resultado y necesitan recurrir a diferentes interpretaciones para decidir qué significa, tenemos una oportunidad de mejora.

Y hablando de color, nada mejor que un poco de Humor Amarillo para despedirme musicalmente. Si sabéis lo que es el humor amarillo y el chino Cudeiro, es que sois de la generación Mazinger Z.

Sadí de Buen, la malaria y los errores que seguimos cometiendo

De la gran campaña epidemiológica contra el paludismo en España a los casos de transmisión nosocomial por errores en la atención sanitaria

En este mes de septiembre de 2026 se cumplen 90 años de la muerte de Sadi de Buen (Sadi era su nombre). La noche del 2 de septiembre de 1936, Sadí de Buen y nueve personas más fueron fusiladas en Córdoba, frente a las tapias del cementerio de San Rafael. Junto al epidemiólogo, había dos albañiles, un pintor, dos jornaleros… Eran, según el término del periodista Manuel Chaves Nogales, “la España fusilable”.

Sadí de Buen Lozano fue uno de los artífices de la campaña sanitaria más importante que se llevó a cabo en España en la primera mitad del siglo XX: la lucha contra la malaria. 

Su gran obra fue el trabajo con Pittaluga para la erradicación de la malaria. Junto al médico italiano, y junto a su hermano Eliseo de Buen, también médico, y otros jóvenes investigadores, encontraron la zona cero de la malaria en España en Cáceres, desde donde organizaron lo que se ha considerado la primera lucha epidemiológica organizada en nuestro país, desde su inicio a principios del siglo XX, hasta 1964, fecha de la certificación de la erradicación del paludismo en Navalmoral de la Mata.

De la colección «Catecismos del agricultor y del ganadero»

Desde entonces, se han registrado más de 10.000 casos importados y aproximadamente un 0.8% de casos sin antecedente de viaje (no importados). Entre estos casos de transmisión inducida y nosocomial en España se encuentran:

  • Brotes transfusionales históricos: En 1971 se registró un gran brote de 54 casos de malaria por transfusión y plasmaféresis originados por donantes de origen africano en un banco de sangre de Barcelona, antes de la generalización de las medidas actuales de cribado de donantes.
  • Pinchazos accidentales y exposición profesional: En 1978 se notificó el contagio de una enfermera que manipulaba material en contacto con un paciente infectado.
  • Transmisión por proximidad física y de cuidados: Se han registrado varios casos de pacientes hospitalizados que compartieron habitación o cuidados de enfermería con enfermos de malaria importada (Gambia, Mauritania, Guinea Ecuatorial) en 1998, 2010 y 2011, confirmándose en algunos la coincidencia por tipificación molecular.

La transmisión nosocomial de la malaria es un fenómeno poco común pero potencialmente letal en países no endémicos, facilitado por la globalización y el aumento de viajes internacionales. El principal patógeno implicado en la mayoría de los casos reportados es Plasmodium falciparum, debido a su elevada tasa de reproducción y a que alcanza altas densidades de parasitemia en sangre, lo que hace que incluso trazas microscópicas de sangre residual sean altamente infectivas. Teóricamente, la inoculación de un solo eritrocito infectado es suficiente para transmitir la infección. La transmisión por deficiente limpieza, desinfección o reutilización de dispositivos médicos es posible. Este mecanismo, de carácter yatrogénico, representa uno de los mayores desafíos en el control de infecciones hospitalarias, ya que a menudo se debe al desconocimiento de que los fluidos que parecen limpios pueden contener microcantidades de sangre altamente infectiva.

  • Contaminación de equipos de Heparina en Venezuela (Caracas, 1983): Siete pacientes hospitalizados por diferentes causas contrajeron P. falciparum. El origen de la infección fue un paciente adicto a drogas intravenosas que compartía jeringas en la comunidad (caso 6). Durante su ingreso, recibió hidratación parenteral y se contaminó accidentalmente con su sangre un frasco de solución de heparina de uso común en el servicio, el cual se utilizó durante los 5 días siguientes para mantener permeables las vías de los demás pacientes.
  • Sistemas de Heparina (Heparin Locks): Brote de Riad, Arabia Saudita (1991-1992): Se reportó un brote de 9 niños infectados con P. falciparum. Se determinó que el personal de enfermería utilizaba una misma jeringa (sin aguja) en los sistemas de lavado heparinizados (heparin locks) de múltiples pacientes de manera secuencial. El personal admitió la práctica de «agrupar» (batching) la heparina en una sola jeringa para agilizar la administración en varios pacientes.
  • Inyectores automáticos en Tomografías Computarizadas (TC): Brote de Taipéi, Taiwán (1995): Seis pacientes contrajeron P. falciparum el mismo día tras someterse a una TC con administración de contraste. El paciente índice era un empresario procedente de Nigeria. Un corte de energía eléctrica durante el procedimiento de este paciente facilitó que unos 0.25 mL de su sangre refluyeran y contaminaran el catéter del inyector automático o la llave de paso (stopcock), transfiriendo el parásito a los pacientes subsecuentes. Esto motivó que todos los hospitales de Taiwán cambiaran a inyectores manuales o al desecho completo de todo el set de catéteres e inyectores tras cada uso.
  • Caso por contaminación de vial multidosis en Riad (1997): Una lactante de 14 meses ingresada por asma contrajo malaria tras determinarse que un vial multidosis de heparina se había contaminado con sangre de un paciente con malaria ingresado previamente. El mecanismo de contaminación fue presenciado por un pediatra: un enfermero extrajo heparina con una jeringa nueva, retiró la jeringa, pero dejó la aguja insertada a través del tapón de goma del vial multidosis; al necesitar más dosis, reincorporó la jeringa usada a la aguja fija, permitiendo el reflujo de sangre al interior del vial.
  • Soluciones de lavado de catéteres (Saline Flush) y viales multidosis: Caso en Baltimore, EE. UU. (2005): Se documentó la transmisión de P. falciparum entre un niño procedente de Gambia (caso índice) y una paciente con retraso en el desarrollo que compartían habitación. La investigación descartó otras vías y confirmó la identidad genómica de los parásitos mediante análisis de microsatélites. El vehículo fue la reutilización de jeringas de lavado de solución salina o la contaminación de viales multidosis de heparina. Se calculó que un solo microlitro de sangre con un 4% de parasitemia diluido en 5 ml de solución salina (que visualmente parece completamente clara) puede contener hasta 40,000 eritrocitos infectados. El hospital implementó la prohibición absoluta de reutilizar jeringas de lavado y retiró los viales multidosis de las unidades pediátricas.
  • Deficiente desinfección de blindajes de plomo en jeringas de gammagrafía (España, 2024): Se identificó un caso de transmisión nosocomial de P. falciparum en Sevilla durante la realización de gammagrafías tiroideas. La transmisión ocurrió por el uso de un blindaje protector de plomo reutilizable para jeringas (syringe lead shielding) que no fue desinfectado adecuadamente entre la administración de yodo radiactivo al paciente fuente y al paciente índice. La concordancia genómica de los genes PfMSP-1 y PfMSP-2 confirmó que los aislados eran idénticos. Tras el incidente, se modificaron los protocolos exigiendo que cada blindaje se use una sola vez al día y se esterilice obligatoriamente en autoclave antes de un nuevo uso. El caso representa un hito médico y epidemiológico en España, ya que constituye el primer caso reportado de transmisión nosocomial de malaria por Plasmodium falciparum confirmado tanto clínica como genómicamente en el país. La ausencia de antecedentes de viaje obligó a realizar una exhaustiva investigación epidemiológica. Se descubrió que 15 días antes del inicio de los síntomas, la paciente se había sometido a una gammagrafía tiroidea en la que se le administró yodo radiactivo por vía intravenosa. Al revisar el registro de pacientes, se identificó que la persona atendida inmediatamente antes que ella era un varón procedente de Guinea Ecuatorial. Este paciente se encontraba completamente asintomático, afebril y sin signos clínicos de infección, por lo que su parasitemia había pasado inadvertida. La transmisión ocurrió de forma accidental debido a una desinfección deficiente del material médico reutilizable durante la gammagrafía. Específicamente, se identificó que el vehículo de transmisión fue un blindaje de plomo protector para jeringas (syringe lead shielding). Este dispositivo amarillo de plomo rodea la jeringa desechable para proteger al personal sanitario de la radiación durante la inyección de radionúclidos. Aunque la aguja y la jeringa interna eran desechables y de un solo uso, el blindaje exterior de plomo se reutilizaba entre pacientes. Una limpieza y desinfección inadecuadas del blindaje protector de plomo permitieron que trazas microscópicas de sangre altamente infectiva del paciente fuente contaminaran la jeringa o el entorno de inyección de la paciente. Para confirmar el vínculo epidemiológico de forma inequívoca, se realizó un estudio de genotipado molecular comparando los aislados de la paciente índice con los del paciente de Guinea Ecuatorial.
    Este caso evidenció de manera científica la necesidad crítica de aplicar medidas estrictas de bioseguridad en todos los entornos sanitarios, en especial respecto a la desinfección, esterilización o uso individualizado de accesorios físicos reutilizables que entran en contacto con jeringas de inyección intravenosa.
Imagen creada con IA
Dispositivo/vehículoMecanismo (resumen)DOI
Catéter y medio de contraste (TC)Contaminación del catéter/medio usado en TC; reutilización de material reutilizable10.1086/501557
Vial multidosis de heparinaContaminación del vial con sangre; uso compartido para rellenar jeringas de locks heparinizados10.1086/501765
Glucómetro capilarTransmisión paciente–paciente por glucómetro contaminado (contacto directo de sangre con el dispositivo)10.1086/502037
Cadena de transmisión: paciente → enfermera (punción) → pacienteEnfermera con malaria por needlestick transmite a otro paciente por fallo en precauciones estándar10.1086/502293
Jeringas de flush salino (reutilizadas) y viales de heparinaReutilización de jeringas de suero salino para flush; trazas de sangre con parásitos en solución aparentemente clara10.3201/eid1107.050092
Preparaciones multidosis de heparina para locksContaminación de heparina aplicada a locks heparinizados; genotipado confirma mismo genotipo en casos e índice10.1590/S1020-49892005000200006
Sospecha de inoculación intravascular (producto/solución contaminada o fallo en precauciones)Transmisión nosocomial en paciente sin viajes; no se identifica incidente concreto, pero se discuten flush/heparina/contraste como vehículos plausibles10.1093/cid/cix532
No determinado; contexto postquirúrgicoMalaria adquirida en hospital en zona no endémica; se plantea transmisión nosocomial, sin dispositivo identificado.10.1093/jtm/taae028

La transmisión por contaminación de guantes u otras barreras físicas, y la falta de adherencia estricta a las precauciones universales de higiene de manos y cambio de guantes, ha propiciado la transmisión directa.

  • Transmisión por guantes contaminados en Trípoli, Libia (1997): Dos pacientes ingresadas en la misma habitación contrajeron P. falciparum semanas después de que una paciente procedente de Burkina Faso (con 5% de parasitemia) fuera tratada en la misma sala. Se determinó que el personal de enfermería no se cambiaba los guantes al manipular las líneas intravenosas y cánulas de diferentes pacientes de forma consecutiva. La sangre residual microscópica en los guantes, combinada con el fluido de infusión que retrasa la coagulación, facilitó que los parásitos sobrevivieran y se inocularan directamente en las vías de las pacientes sanas.
  • Transmisión por fisuras en las manos del personal (EE. UU., 2004): Una enfermera contrajo malaria tras un pinchazo accidental con una aguja usada en un paciente infectado. Días antes de ser diagnosticada, y mientras ya presentaba parasitemia, atendió a otro paciente en urgencias manipulando su vía intravenosa. Dado que presentaba manos secas, agrietadas y con fisuras sangrantes, y que solía quitarse los guantes para fijar los catéteres, transmitió mecánicamente el parásito al paciente, confirmándose la identidad clonal de los aislados por ADN.

A continuación se presenta la tabla con las 23 referencias bibliográficas correspondientes a todos los documentos de tu cuaderno, ordenadas de manera cronológica:

Referencias bibliográficas
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El estudio publicado en Eurosurveillance (2025) analizó detalladamente los determinantes de 55 casos de malaria asociada a la atención sanitaria a nivel mundial descritos en 37 estudios. Sus conclusiones principales son:

  1. Distribución de casos: De los 55 casos evaluados, 50 eran pacientes hospitalizados y 5 eran trabajadores de la salud. Europa concentró el 64% de los casos (principalmente en España, Francia e Italia).
  2. Procedimientos de riesgo yatrogénico comprobados:
    • El lavado de catéteres vasculares con solución de heparina o solución salina contaminada fue el procedimiento más común que generó los brotes de mayor tamaño (13 casos).
    • La manipulación general de catéteres intravenosos (distinta al lavado) provocó el mayor número de clusters (8 casos), transmitiéndose a través de guantes contaminados, agujas o manos con microhemorragias.
    • Las mediciones de glucemia capilar (uso de glucómetros compartidos) causaron 3 casos independientes.
  3. Áreas de mayor riesgo hospitalario: El mayor número de brotes individuales se registró en los servicios de urgencias, donde los pacientes graves con malaria importada suelen recibir intervenciones invasivas rápidas antes de que se sospeche o confirme el diagnóstico, en un entorno de alta presión de trabajo.

Para minimizar cualquier riesgo residual de transmisión yatrogénica de la malaria, los estudios recomiendan utilizar equipamiento estrictamente dedicado y desechable en pacientes infectados, realizar una rigurosa higiene de manos con cambio obligatorio de guantes y desinfectar o esterilizar en autoclave cualquier dispositivo protector o accesorio reutilizable que entre en contacto con el entorno de la inyección.

Creo que me ha quedado una entrada un poco larga. Así que doble ración musical.

Y no puede faltar algo de la sección de Corea del Norte:

La ciencia del desafío de proceso: Cómo el Bio-PCD redefine la seguridad en esterilización a baja temperatura

En el blog se ha tratado el asunto de los PCD en general y su uso en la esterilización mediante vapor de agua, pero hoy vamos a hablar de esterilización a baja temperatura, en concreto de peróxido de hidrógeno y óxido de etileno.

Esterilización por peróxido de hidrógeno vaporizado

En procesos VH₂O₂, el desafío se centra en la adecuada difusión del agente oxidante y su compatibilidad con los materiales. El peróxido de hidrógeno se conoce desde hace mucho tiempo por sus propiedades oxidantes y microbicidas. Su capacidad para generar especies reactivas de oxígeno es la base de su acción contra bacterias, virus y esporas. Sin embargo, su aplicación como método de esterilización eficaz surgió con innovaciones posteriores, especialmente en formas más controladas como gas o vapor. Durante las décadas de los años 80 y 90, el uso del peróxido de hidrógeno como agente esterilizante se desarrolla en forma de tecnologías avanzadas con o sin fase de plasma.

Las diferencias de funcionamiento entre cada marca de esterilizadores no han propiciado la creación de un resistómetro o esterilizador de pruebas común como ocurre con la esterilización por vapor con pre-vacío, lo que representa un reto mayor a la creación de PCD más exigentes, adaptándose a las variedades de cada sistema, pero siempre con un objetivo común: simular la carga más exigente y difícil de esterilizar, simulando un dispositivo real, validado por el fabricante del esterilizador y por los estándares internacionales más exigentes.

Se emplean Bio-PCD adaptados a baja temperatura, generalmente con Geobacillus stearothermophilus. AAMI ST58 proporciona orientación sobre frecuencia de uso y acciones correctivas ante fallos en el entorno clínico. Es decir, hablamos de un PCD más avanzado, adaptado y crítico para evaluar si el ciclo de esterilización por peróxido de hidrógeno es capaz de eliminar el aire residual presente en la cámara y permitir la correcta penetración del agente esterilizante en las condiciones de desafío reales que se presentan en la actualidad en las Centrales de Esterilización.

Paquete de desafío transparente para peróxido de hidrógeno vaporizado superrápido Attest™ 1295 PCD.

El dispositivo Attest™ 1295 PCD está diseñado para la monitorización rutinaria estándar, así como para la calificación del rendimiento de los procesos de esterilización con peróxido de hidrógeno vaporizado. Se presenta como una unidad autónoma que representa el mayor desafío posible, aunando Indicador Biológico e Indicador Químico sin manipulación externa, tanto para crear un dispositivo de desafío cómo para facilitar la colocación dentro del esterilizador

Cada unidad contiene un indicador biológico de lectura superrápida Attest™ 1295 (tapón rosa) y un indicador químico trimétrico para peróxido de hidrógeno vaporizado Attest™ 1348 Tri-metric. Ambos sin normativa de referencia al estar estas (Indicadores Biológicos e Indicadores Químicos para peróxido de hidrógeno en un futuro desarrollo por la Unión Europea). El indicador químico Attest™ equivaldría a un tipo 4 (según el estándar UNE-EN ISO 11140) con características propias y únicas en su desarrollo tecnológico.

El desafío que ha de superar este PCD para peróxido de hidrógeno vaporizado ha de ser capaz de reflejar las dificultades de la limitada penetración del peróxido de hidrógeno en lúmenes estrechos, ser compatible con el sistema de esterilización y mantener la estructura hasta el final del ciclo, ya que hay materiales que se degradan con la exposición al peróxido de hidrógeno; reflejar el resultado de los parámetros controlados (tiempo, temperatura y concentración del peróxido de hidrógeno), la compatibilidad con el ciclo más crítico para reflejar la realidad de la carga y el resultado de los parámetros de control, y poder utilizarse como control de monitorización rutinario, así como para la calificación del rendimiento y para la validación de los procesos de esterilización por peróxido vaporizado en diferentes máquinas.

Son dos las fases críticas que ha de atravesar este paquete de desafío durante el proceso de esterilización, por un lado, la eliminación de aire residual presente en la cámara del esterilizador durante la carga, y posteriormente la fase de esterilización en la que el peróxido de hidrógeno entra en contacto con los dispositivos médicos. El resultado final correcto indica que no queda aire residual en la cámara y el peróxido de hidrógeno ha llegado a la zona de más dificultad en la que se encuentran el indicador biológico y el indicador químico.

El resultado debe ser rápido y fiable para la obtención de la lectura final del indicador biológico superrápido (lectura final en 24 minutos y detección de positivo a partir de los 5 minutos de incubación en una incubadora o lector automático Attest™ 490, 490H o minilector automático Attest™ 490M). El indicador químico Attest™ 1348 Tri-metric es un indicador químico que incluye una tira con esporas recubierta de celulosa no sensible al peróxido de hidrógeno vaporizado contenida en un laminado de film. Su específica fabricación le permite verificar que se han alcanzado los valores establecidos más exigentes de los tres parámetros críticos: tiempo de exposición, temperatura y concentración de peróxido de hidrógeno vaporizado. La interpretación del indicador químico Attest™ 1348 Tri-metric se realiza de forma visual según el cambio de color de azul a rosa que se produce en la superficie de este, facilitando su lectura su diseño con una zona de aceptación en la que se tiene que haber realizado el cambio de color para poder dar por correcto el resultado.

Está pendiente (aunque en desarrollo) la publicación de normativas europeas específicas y de la posible creación de un esterilizador de pruebas estándar o resistómetro. En estos momentos no hay directrices que incluyan los requisitos para el rendimiento de un PCD para peróxido de hidrógeno en el ambiente hospitalario. El Attest™ 1295 PCD es el primer dispositivo generado exclusivamente para el uso común del ámbito hospitalario. El paquete de prueba Attest™ 1295 PCD ha sido fabricado siguiendo los más altos estándares de fabricación establecidos por la FDA, AAMI/ANSI y siguiendo las normativas armonizadas de referencia de indicadores biológicos e indicadores químicos para diseñar un producto final exigente y adaptado a las cargas más críticas y a los distintos ciclos de los esterilizadores por peróxido de hidrógeno vaporizado en los que se ha realizado esta validación.

Dado que los diferentes tipos de ciclos de esterilización por peróxido de hidrógeno vaporizado ofrecen diferentes condiciones de esterilización, además de las variables de cada fabricante, el dispositivo Attest™ 1295 PCD se ha diseñado, verificado y validado para su colocación en una ubicación estandarizada. Se debe colocar en el estante o soporte superior de la cámara del esterilizador, hacia el frente de la puerta de la cámara para cada ciclo. La ubicación ofrece un desafío adicional, siendo la ubicación de peor escenario lo que simplifica y estandariza su utilización.

Además de la monitorización de rutina de cada ciclo de esterilización por peróxido de hidrógeno vaporizado, la FDA (USA) ha validado el Attest™ 1295 PCD para la calificación del rendimiento de los procesos de esterilización para aquellos esterilizadores indicados en sus indicaciones de uso. Esta prueba ha sido necesaria debido a la no existencia de normativa que recoja este uso en un esterilizador estándar, como sucede en otros sistemas de esterilización. Según la AAMI ST58, todos los esterilizadores con productos químicos gaseosos deben probarse usando indicadores biológicos en formato paquete de prueba en los casos de instalación, reubicación, mal funcionamiento del esterilizador, tras reparaciones importantes y fallos en el proceso de esterilización que no se hayan resuelto correctamente. Es deseable que en un futuro exista la publicación de normativas europeas, preferentemente UNE EN ISO armonizadas, para la tecnología del peróxido de hidrógeno como agente esterilizante a baja temperatura, como ya la tienen el formaldehído y el óxido de etileno, que recojan las características técnicas comunes del esterilizador, indicadores y pruebas de validación y monitorización rutinaria. Hasta la aparición de una norma estándar para los esterilizadores de peróxido de hidrógeno vaporizado que aúne las diferentes características y pruebas de validación y monitorización rutinaria, deben utilizarse los sistemas de control de ciclos más críticos y técnicamente mejor validados.

Esterilización por óxido de etileno

En el óxido de etileno, los parámetros críticos incluyen concentración de gas, humedad relativa, temperatura y tiempo de exposición. El PCD debe reproducir configuraciones que dificulten la difusión del gas, como lúmenes largos o materiales poliméricos densos. El microorganismo de referencia es Bacillus atrophaeus, conforme a UNE-EN ISO 11138-2. Durante la calificación de desempeño (QP), los Bio-PCD se distribuyen en posiciones críticas de la cámara para confirmar el cumplimiento del SAL 10⁻⁶.

Frecuencia de Uso

La frecuencia de implementación del PCD varía según las guías locales (como las de la AAMI en Estados Unidos o la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS), pero el consenso académico establece:

  • Cualificación de la instalación: tras reparaciones mayores o después de la instalación del equipo.
  • Rutina diaria: al menos una vez al día, preferiblemente en el primer ciclo de carga, y en todos los ciclos que incluyan implantes o dispositivos invasivos complejos.

El diseño del PCD está pensado para ser el peor escenario, pero su efectividad se anula si se coloca incorrectamente. Colocar el PCD cerca de la entrada de vapor o en la parte superior de la carga, donde el agente esterilizante es más puro y caliente, este es un hecho muy importante y que se debe tener en cuenta. El PCD debe situarse en el área de más difícil acceso para el vapor, generalmente el estante inferior, sobre el drenaje del esterilizador, mientras que para el peróxido de hidrógeno se debe situar siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.

Para los métodos de baja temperatura, la normativa y las guías son más exigentes que para el vapor:

  • Óxido de Etileno: Es obligatorio en cada ciclo según diversas asociaciones internacionales (AAMI, AHA, AORN) y guías especializadas.
  • Plasma de Peróxido de Hidrógeno: Se exige un control biológico en cada carga o ciclo.
  • Formaldehído (VBTF/LTSF): Las fuentes indican que debe colocarse un indicador biológico en cada carga para certificar la letalidad.
ContextoFrecuencia recomendadaTipo de PCD
Validación inicialEn cada ensayo críticoBio+IQ-PCD
Rutina diariaAl menos un ciclo por díaBio+IQ-PCD
Cargas con implantesCada cicloBio+IQ-PCD
Baja temperaturaCada ciclo o cargaBio+IQ-PCD

El Bio-PCD: fundamento microbiológico

El Bio-PCD es un dispositivo de desafío de proceso que integra en su interior un Indicador Biológico, generalmente esporas de Geobacillus stearothermophilus. Se considera el método de monitorización más letal y definitivo, ya que no solo mide parámetros físicos o químicos, sino la capacidad real del ciclo para inactivar microorganismos altamente resistentes, caracterizado conforme a la serie UNE-EN ISO 11138. El Bio-PCD debe cumplir con la UNE-EN ISO 11138-1, que regula la resistencia del Indicador Biológico, y su integración en el dispositivo de desafío debe asegurar que el Indicador Biológico sea el último elemento en ser alcanzado por el agente esterilizante. Debe contar con:

  • Población microbiana definida.
  • Valor D determinado bajo condiciones específicas.
  • Resistencia conocida frente al método correspondiente.

Su finalidad es demostrar la reducción logarítmica necesaria para alcanzar el SAL requerido, típicamente 10-6. El Bio-PCD constituye la evidencia microbiológica directa más robusta en validación inicial y revalidaciones periódicas. Se considera el control más robusto disponible para demostrar letalidad microbiológica, siendo indispensable para validar cargas que contienen material de implantación. En ciclos de vapor a 134°C, el Bio-PCD confirma que se ha alcanzado la condición de «muerte microbiológica», proporcionando una seguridad jurídica y clínica que los indicadores químicos (clases 4, 5 o 6) no pueden ofrecer por sí solos, ya que estos últimos solo indican el cumplimiento de variables físicas.

Los nuevos Bio-PCD surgen por la necesidad de los nuevos desafíos de las centrales de esterilización, ya que se están incrementando y modificando las carteras de servicios de los hospitales con la cirugía robótica, instrumental robótico con lúmenes múltiples, el uso de prótesis quirúrgicas cada vez más a medida del paciente (medicina personalizada), la aparición de productos y materiales 3D creados “in house” o a medida mediante materiales poliméricos impresos, dispositivos híbridos reutilizables-personalizados, el incremento del uso y la necesidad de esterilización de dispositivos canulados, y la necesidad de PCD específicos por familia de producto. A todo ello se une un sistema de aseguramiento de la calidad y de la normativa vigente, cada vez más estricto, y la seguridad de los pacientes y de los profesionales en la atención sanitaria.

El uso de un Bio-PCD es siempre obligatorio en las siguientes situaciones, independientemente del método o la frecuencia habitual:

  • Material de implantación: Cualquier carga que contenga prótesis o materiales implantables (u objetos intravasculares) debe ser validada con un indicador biológico.
  • Validación y mantenimiento: Es obligatorio tras la reparación de un equipo, en caso de avería, o tras la instalación de un esterilizador nuevo.
  • Cualificación de procesos: Son indispensables durante las fases de validación inicial del equipo.
  • Cambios en la configuración de la carga habitual utilizada, incluyendo la esterilización de nuevos dispositivos.

En resumen, mientras que en procesos de baja temperatura es la norma general para cada ciclo, en los autoclaves de vapor la obligatoriedad en todas las cargas se reserva exclusivamente para aquellas que contienen implantes, tras reparaciones y en casos de cambio de la carga a esterilizar si no hay una estandarización de cargas.

CaracterísticaBowie Dick PCDBio+IQ-PCD
Lo que midePresencia de aire residual o de gases no condensables (fugas), que podrían impedir una esterilización adecuada del material al reducir el contacto efectivo con el vapor.Muerte microbiana (letalidad) garantizada mediante la penetración eficaz del agente esterilizante, cumpliendo las variables críticas del ciclo.
Indicador internoQuímico (Tipo 2)Biológico (Esporas viables). Químico (Tipo 4, 5 o 6).
Información que aporta¿El esterilizador es capaz de extraer el aire? ¿La penetración del vapor es uniforme en toda la carga?El ciclo fue capaz de eliminar la vida microbiana cumpliendo variables críticas de proceso.
Frecuencia recomendadaDiaria (en la primera carga del día).Diaria o en cada ciclo (según normativa o tipo de carga).

Conclusión

Aunque el concepto de PCD es transversal a todos los métodos de esterilización, su interpretación normativa varía según el contexto. Las normas UNE-EN ISO estructuran el aseguramiento de esterilidad desde una perspectiva de validación documentada y gestión del riesgo, mientras que las guías AAMI desarrollan recomendaciones operativas específicas para el entorno clínico.

El PCD debe representar un desafío reproducible y técnicamente justificable que garantice el cumplimiento del SAL requerido. El uso de PCD es un componente crítico de la trazabilidad y la gestión de calidad. Permite demostrar ante posibles auditorías o incidencias infecciosas que el proceso de esterilización fue efectivo incluso en las condiciones más exigentes, protegiendo así la seguridad jurídica del centro y la salud del paciente. Los dispositivos de desafío de proceso constituyen un elemento estructural en los sistemas modernos de garantía de esterilidad. Su diseño, validación y uso están respaldados por un marco normativo internacional sólido. El uso sistemático de PCD, y especialmente de Bio-PCD, representa el pilar de la gestión de riesgos en la central de esterilización moderna. Su implementación bajo normas ISO/EN garantiza que el proceso de esterilización no sea solo un procedimiento mecánico, sino un proceso científico validado y reproducible. El Bio-PCD, basado en indicadores biológicos normalizados, es un estándar de referencia para demostrar la eficacia microbiológica real del proceso. La correcta selección del PCD, su validación frente al peor escenario y la determinación adecuada de su frecuencia de uso son determinantes para mantener la seguridad del paciente y el cumplimiento regulatorio.

Me encantan estas canciones alemanas-tirolesas con esos acordeones, las montañas al fondo, esas verdes praderas que me hacen recordar a «Sonrisas y lágrimas».

Higiene en Tatuajes: Prevención frente al MPXV

Recupero parte de una entrada que hice sobre higiene en peluquerías y centros de tatuaje a raíz de un incremento de casos de tiña y el brote de Monkeypox. Y es que se ha hablado muchos de estos centros de tatuaje con el Virus Monkeypox, y la aparición de brotes. Ya conocemos bastante de su clínica y epidemiología, no entraré en estos temas. Tampoco hablaré de una nueva entidad que ha aparecido como el Trichophyton mentagrophytes Genotype VII (una familia diferente al tonsurans).

La actualización viene del reciente artículod e Weber et al (2026) en el AJIC (Emerging infectious diseases (Mpox, Nipah, and Andes): A narrative review of transmission, environmental survival, and disinfection).

La OMS ha declarado que el actual brote en África central es una emergencia de salud pública de importancia internacional. Este es el nivel de alerta más alto para eventos que constituyen un riesgo para la salud pública de otros países y requieren una respuesta internacional coordinada. La enfermedad se ha rebautizado como “mpox”, pero el nombre del virus, por ahora, sigue siendo “viruela del mono” (MPXV). Está estrechamente relacionado con el virus de la viruela. El MPXV se consideraba una enfermedad zoonótica endémica en partes de África central y occidental. Se adquiría principalmente a través del contacto estrecho con mamíferos salvajes, especialmente manipulando carne de animales silvestres, pero no existía una transmisión sostenida de persona a persona. Sólo muy ocasionalmente se veían casos fuera de las zonas endémicas, debido a viajeros infectados o a la importación de pequeños mamíferos infectados. Esto cambió bruscamente en 2022: un brote mundial masivo y de rápida evolución causó más de 99000 casos confirmados por laboratorio en 116 países. En su punto álgido, en agosto de 2022, se notificaron más de 6 000 casos cada semana. Este brote fue toda una sorpresa: la mayoría de los casos se notificaron en países no endémicos, principalmente en hombres que mantenían relaciones sexuales con hombres y que se habían infectado durante encuentros sexuales recientes. A pesar de que la mayoría de los casos no eran clínicamente graves y el número de víctimas mortales apenas superaba los 200, el brote mundial fue declarado emergencia de salud pública de importancia internacional por la Organización Mundial de la Salud el 23 de julio de 2022. El brote mundial de 2022 fue causado por el clado II del MPXV, que es endémico en África occidental y no tan virulento como el clado I del MPXV, que hasta ahora sólo se había observado en la cuenca del Congo. La actual MPXV de clado I (antes denominada cepa de la cuenca del Congo) es más virulenta que la cepa de clado II (África occidental), lo que se traduce en una mayor tasa de letalidad. [Tomado de The Conversation]

Teniendo en cuenta lo que conocemos sobre el virus y los mecanismos para controlar su expansión, es relativamente fácil evitar su incidencia en los países europeos. En primer lugar, una rápida detección de los casos resulta esencial en un virus que se transmite por contacto directo. Eludiendo ese contacto se bloquea la dispersión; no debería haber mucho problema siempre y cuando la atención primaria funcione adecuadamente y sea universal. El factor tiempo es esencial para evitar los contagios en estas enfermedades. En segundo lugar, protegiendo a la población mediante vacunación. Como ya se ha indicado, las vacunas contra la viruela humana generan inmunidad contra la MPXV, pero parte de la población no ha recibido esa inmunización al considerarse erradicado el virus en la 33 ª Asamblea Mundial de la Salud el 8 de mayo de 1980. [Tomado de otro artículo de The Conversation]

La existencia de diferentes riesgos en estos centros está descrita, así como las medidas preventivas a tomar. En general es por una mala praxis, como en todos sitios.

Lo cierto es que existe una relación causal entre el material y dispositivos médicos en mal estado utilizados en estos centros y la aparición de la enfermedad. Uno de estos brotes fue en España, con una clara demostración como puede verse en el diagrama de este artículo:

La aparición de ese brote se debió como indican los autores a «numerosas irregularidades sanitarias». «Se realizó un muestreo en tres áreas: las superficies de trabajo de apoyo, las mesas y sillas de de trabajo, las mesas y sillas de trabajo, y los objetos punzantes y otros instrumentos de trabajo. Las tres muestras dieron positivo para el virus de la viruela del mono». Un «segundo muestreo … se centró en los objetos punzantes y los instrumentos de trabajo. 15 (94%) de las 16 muestras muestras resultaron positivas para el virus, las puntas de pinzas y tijeras presentaban la mayor carga vírica según los valores umbral de ciclo». Y acaban como conclusión: «el virus de la viruela del mono puede transmitirse a través de la exposición a material material de piercing o tatuaje y, potencialmente a través de las manos contaminadas, debido a pobres medidas de asepsia y de manipulación del material». En otro artículo se llega a la misma conclusión.

Quizás convendría recordar ¿A quién se recomienda la vacunación frente a mpox? En la profilaxis preexposición se recomienda al personal que se encarga de la desinfección de superficies en locales específicos donde se mantienen prácticas de más riesgo de mpox.

Nada tiene que ver la aparición de estos brotes o acúmulos de casos con otras características epidemiológicas descritas en diferentes trabajos, así como su situación en España en el verano de 2022 o un brote en Madrid. Incluso hay descrito un caso de contacto sexual y pseudo-koebnerization.

Tenemos suficientes desinfectantes en el arsenal para este virus y todo los que queramos. Han aparecido diferentes revisiones en el último año.

Y aunque no tiene nada que ver con el MPOX, ha aparecido este artículo español sobre lesiones cutáneas y chemsex.

En la Revista UNE de octubre de 2020 tenéis esta infografía muy interesante con todas las normas y recomendaciones aplicables. Aunque la principal norma, es la UNE EN 17169:2020. Se trata de una norma sencilla de leer, y en ella viene casi todo lo necesario. Evidentemente si alguien quiere ampliar pues deberá leer este Blog, pero se habla de ultrasonidos, empaquetado, esterilización por vapor e incluso de subcontratar la esterilización.

Aparte se deberán cumplir la normativa autonómica de apertura de centros, el Real Decreto 1599/1997 de regulación de productos cosméticos, el Real Decreto 209/2005, de 25 de febrero, por el que se modifica el Real Decreto 1599/1997, de 17 de octubre, sobre productos cosméticos.

En España hay diferentes asociaciones de tatuadores y uniones profesionales con formación continuada, sesiones de aprendizaje…que velan por la seguridad y calidad de los centros. Como usuarios debemos acudir siempre a centros autorizados y homologados por las diferentes comunidades autónomas si queremos hacernos un tatuaje. Son lugares seguros para nuestra salud, siempre que se cumplan las medidas higiénicas. Según el Pew Research Center en EEUU, el 32% de la población tiene un tatuaje, incluido el 22% que tiene más de uno, por lo que esta práctica que va en aumento debe ser vigilada.

Los tatuajes aguijonean el sistema inmunitario, y existen gracias al sistema inmune (dos entradas de The Conversation muy interesantes).

Las tijeras y todo el material de rasurado debería desinfectarse entre clientes. No requiere demasiado tiempo, y por su coste, podemos tener bastante en la peluquería o barbería mientras se desinfecta uno. Bastaría con un desinfectante líquido o con un lavado desinfección (consultar la Guía de la SEMPSPGS nunca viene mal), y posterior exposición a la luz UV para incrementar la seguridad.

Estas herramientas no entran en contacto con cavidades estériles ni sangre, por lo que basta una desinfección.

Para tatuajes, los del cantante de Maneskin:

Todo esto que decimos sirve para barberías, peluquerías, salones de uñas (que no sé cómo se llaman, y tampoco si acaban con un final feliz). Algo parecido ocurre con los centros de tatuaje, pigmentación y piercing. En ellos se deben incrementar las medidas de higiene, por que se entra en contacto con sangre, y se debe esterilizar todo el instrumental. Tengo que hacer una entrada dedicada a este sector (se la debo), a los que se les exigen bastantes elementos y requisitos higiénico sanitarios por la inspección sanitaria.

Para estos centros me parece muy interesante la «Guía para el Control sanitario de establecimientos de tatuaje o piercing» de Andalucía y Cataluña.

Me despido con este temazo el verano (volumen a tope):

III Congreso de la Sociedad Española de Desinfección y Esterilización (SEDE)

Es un verdadero placer darles la bienvenida al III Congreso de la Sociedad Española de Desinfección y Esterilización (SEDE), que se celebrará en la ciudad de Barcelona los días 28,29 y 30 de octubre de 2026, bajo el lema «Ciencia para reprocesar, reprocesar para cuidar».

Toda la información en: https://sede.org.es/congreso-2026/programa-2026/

Y poco después tendremos las II Jornadas de Comités de Estudio, que se celebrarán los días 19 y 20 de noviembre en Barcelona, bajo el lema “Prevención e innovación: construyendo la sanidad del futuro” de la SEMPSPGS.

Miércoles 28 de Octubre

15:00 – 16:00 Entrega de documentación

16:00 – 16:30 Inauguración Oficial

16:30 – 17:00 Conferencia Inaugural

El valor del cuidado: el compromiso protege vidas
Montserrat Teixidó Freixas. Enfermera. FAAN, Asesora del “Cercle de Salut”. Advisory Member de FINE Europa

17:00 – 17:15 Espacio Patrocinado

17:15 – 17:45 Descanso – Café

17:45 – 19:15 MESA 1: NORMATIVA EN REPROCESAMIENTO DE DISPOSITIVOS SANITARIOS
Moderador: Juanjo Criado Álvarez. Técnico de salud Pública de la Gerencia integrada de talavera de la Reina

¿Qué productos puedo reprocesar en España? Gloria Hernández Hernández. Jefa del Centro Nacional de Certificación de Productos Sanitarios

Risk management in the CSSD (Control de riesgo en las centrales de esterilización) Atila Nozari. Ingeniero químico

¿Son las normas necesarias para nuestro trabajo en Esterilización? Isabel Salvador del Pino. Bióloga

19:15 – 20:00 Asamblea SEDE

Jueves 29 de Octubre

09:00 – 10:30 MESA 2: LO QUE NO SE VE TAMBIÉN IMPORTA: SEGURIDAD DEL PACIENTE
Moderador: Daniel Troncoso Veijo. FEA Medicina preventiva. Miembro junta directiva SEMPSP

Visión del reprocesado del material desde PRI-Q Josep Mª Badia Pérez. F.S.E. Cirugía General y Digestiva. Director de la Unidad de Infección, Hospital General de Granollers

Seguridad: realidad o ficción Rosa Mª Muñoz Albarracín. Cap de seguridad de la FGS Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

Seguridad también es la maquinaria Milagros Calvo López. Enfermera esterilización FGS Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Vocal de divulgación de SEDE

10:30 – 10:45 Espacio patrocinado

10:45 – 11:15 Descanso – Café

11:15 – 12:45 MESA 3: MÁS ALLÁ DEL CIRCUITO HOSPITALARIO. REALIDADES EN ENTORNOS DIVERSOS
Moderador: Ana Isabel Rey Carril. TCAE Central Esterilización Complexo Hospitalario Universitario A Coruña.

Mismo objetivo, diferente escenario: reprocesado y esterilización en odontología
Gemma Maeso Mena. Odontóloga. Académica Correspondiente de la Academia Española de Ciencias Odontológicas.

12:45 – 13:00 Espacio Patrocinado

13:00 – 14:30 MESA 4: MÁS ALLÁ DE LA TEORÍA
Moderadora: Nuria García Rodríguez. Enfermera supervisora Unidad Central de Esterilización. Hospital Universitario Vall D’Hebron.

Optimizando ciclos: ¿es posible acelerar la esterilización manteniendo la eficacia y la seguridad?» Matías Pilasi Pendás. INDE.

La montaña rusa de la persistencia – Desafíos con sangre coagulada como contaminante en productos sanitarios. Bastian Wulff. Químico

Trazando el futuro: esterilización y medicina personalizada a medida. Elena Del Amo Muñoz. Supervisora de enfermería de Esterilización del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

14:30 – 16:00 Almuerzo de trabajo

16:00 – 19:30 Talleres patrocinados

Viernes 30 de Octubre

09:30 -10:30 Defensa de comunicaciones orales y pósteres

10:30 – 10:45 Espacio patrocinado

10:45 – 11:15 Descanso – Café

11:15 -12:45 MESA 5: DIVULGACIÓN EN ESTERILIZACIÓN. PROFESIONALES QUE COMPARTEN CONOCIMIENTO
Moderador: Antonio Salmerón Gracia. Enfermero. Vicepresidente de la Asociación Española de Enfermería Quirúrgica (AEEQ)

El desafío de la limpieza descentralizada Julián Franco García. TCAE esterilización. Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca.

Código de reprocesamiento y esterilización José-Alberto Sanchez-Manzanero Esquinas. Supervisor Área Central de Esterilización. H. U. Toledo.

12:45 – 13:15 CONFERENCIA DE CLAUSURA
Cinthia Vera Fuentes: Presidenta INDE y miembro del comité ejecutivo de WFHSS como responsable de Medio Ambiente e Innovación.

13:15 – 13:30 Entrega de premios

13:30 -14:00 Acto de Clausura

Felices vacaciones, para aquellos y aquellas que ya lo estén.

Y los que no lo estén, más vale que os relajéis con La Mare (¡¡qué grande!!):

¿Cumplir con la normativa de reprocesado sanitario te quita el sueño?

Antes de pasar a la entrada, os recomiendo leer la revista de SEDE, que en su número 2 trae muchas novedades. También necesitamos vuestra colaboración presentando trabajos.

Y si queréis seguir leyendo, en el congreso CIBE 2026, presentaron el libro «CARGA MOJADA FUNDAMENTOS Y SOLUCIONES UN ENFOQUE MULTIDISCIPLINARIO EN LA ESTERILIZACIÓN POR VAPOR SATURADO» de Sandoval Barbosa Rodrigues, que trata un tema frecuente en nuestras centrales, como es el de las cajas húmedas o mojadas, y que he comentado en este par de entradas del Blog.

Ya he hablado en el Blog del uso de la IA en las centrales de esterilización, así como su potencial.

Esta vez, voy a utilizar una entrada en LinkedIn de Emi Sabuco. Se trata de una ayuda de ChatGPT («Asistente legal Reprocesado Sanitario«). Yo ya lo tengo en mi barra de favoritos de la IA. He hecho unas pruebas y os puedo decir que ha «clavado» la respuesta, con estas preguntas «Entre la norma y la ley: ¿Qué respaldo ofrece la certificación ISO en salud?» y «¿Podemos procesar un implante que venga con IFU («instructions for users»)?«

Yo tengo mi cuaderno de NotebookLM con todas las guías, normas y referencias que me hacen falta para hacerle preguntas, infografías y demás. Pero el ChatGPT de Emi es muy fácil de usar, y te ayuda a perfilar aún más algunos temas.

📌El reprocesado de dispositivos médicos no es solo sostenibilidad; es un laberinto legal (MDR 2017/745, ISO 17664, directrices de la AEMPS…). Mantenerse al día con cada actualización técnica puede ser agotador para cualquier equipo de calidad o ingeniería. Para facilitar este trabajo, ha desarrollado un Asistente Legal GPT especializado en Reprocesado de Materiales Sanitarios.

Un aliado diseñado para:

✅ Resolver dudas rápidas sobre el marco legal vigente (UE y España).
✅ Validar protocolos de limpieza y esterilización frente a la norma.
✅ Agilizar la toma de decisiones basada en cumplimiento normativo y gestión de riesgos.

Nota: Este asistente es una herramienta de apoyo técnico y no sustituye el asesoramiento legal, profesional, ni la validación de organismos oficiales.

Enlace: https://chatgpt.com/g/g-68d0298ed2ac81918eb7e36a4c66328e-asistente-legal-reprocesado-sanitario

Y música de la Orquesta «Nueva línea» con ese temita bailón para acabar una fiesta, un guateque o cuando hay que echar a la gente de un congreso de esterilización. El beso. Va a ser el tema del verano 2026. Lo sé, no ha llegado la primavera, pero ya pienso en el veraneo, las verbenas y mover la cinturita.

Tiene ese sonido a «Salpicaíto» de Los Exteleson.

La música final de hoy vuelve al más puro subnopop y underground.

Steris Healthcare EMEA Reprocessing Forum

Este mes de mayo he tenido la oportunidad de participar en una reunión «meeting» de líderes de opinión («Key Opinion Leader») europeos del reprocesado de instrumental en Londres (UK), patrocinado por la empresa Steris. Estábamos presentes diversos países europeos (Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Portugal, UK y España), y en uno de esos «networking» tuve la oportunidad de conocer a los compañeros de Italia, de ahí que en primer lugar ponga música clásica (dedicado a Michele).

La reunión estuvo perfectamente organizada y dirigida por Giorgia Alevizopoulou en la parte local, y en la parte española por Natalia Aguilar e Itziar Ruiz, que se encargaron de todas las atenciones logísticas. Y por supuesto el «boss», Paco Martínez, que tiene grandes ideas para el reprocesado en España y ojalá pueda llevarlas a cabo. Ya sabe que tiene todo nuestro apoyo y ayuda desde SEDE y la SEMPSPGS.

En el programa científico tuvimos ponentes de primer nivel como Lena Cordie-Bancroft, que nos planteó muchos interrogantes de futuro (aunque sin respuesta todavía), o John Kimsey, que ya oí en el congreso de CIBE2026 en Cartagena de Indias.

Spanish Delegation

La sesión que más me gustó fue la moderada por Richard Bancroft. En ella participó Bruno Haas que nos introdujo en el biofilm, su definición, detección, eliminación y sus riesgos. La regulación existente del biofilm no es la UNE-EN ISO 15883-4, es algo diferente. Quizás las empresas deban hacer declaraciones o notificaciones sobre la posible existencia de los mismos en sus dispositivos, cuando son reutilizados. Este es un campo nuevo que debemos seguir estudiando y valorando.

En esta entrada voy a poner la principal bibliografía que presentaron los ponentes, y que cada uno se la busque y se la lea. La mayoría de los «papers» son de acceso gratuito y libre, así que lo tenéis fácil. Buscad y leed.

Tras él, participó Cori Ofstead, a la que pude conocer el día antes tomando una cerveza (yo, ella no). Pudimos hablar de limpieza, boroscopio y de tecnologías de esterilización de endoscopios, entre las que incluimos el peróxido y el óxido de etileno, pero no podemos olvidar que en Europa tenemos una tecnología que los estadounidenses no conocen, como es el LTSF (me llamó mucho la atención).

Ya conocía su línea de investigación sobre detección cuantitativa y cualitativa de proteínas, el uso del boroscopio en la revisión de endoscopios, o qué pasa tras un fin de semana en un endoscopio. Pero tener la oportunidad de oírla en persona fue un placer.

Y la mesa concluyó con Randal Eveland nos planteó toda una serie de interrogantes sobre los productos 3D e «in house». Aquí sí que nos dimos cuenta de que el futuro de la medicina personalizada va por aquí, pero que entre lo que estamos haciendo y recibiendo en las centrales de esterilización de los hospitales y la legislación vigente española hay un largo camino. La realidad nos está sobrepasando.

Las últimas sesiones tuvieron más que ver con la automatización, cambios de procesos y transformando la realidad de nuestras centrales.

Además de tener debates y teoría, tuvimos una visita al centro de Chessington de Steris, que nos explicó Doros Polydourou, al que hay que felicitar por su Arsenal, pero no pudo ganar al Paris Saint Germain en la final de la Champions, como me hubiese gustado (no me gusta Luis Enrique ni el PSG, soy del sur y del OM-Olympique de Marseille).

El centro de Chessington de Steris es externo a los hospitales que atiende, con una logística que fue lo que más me impresionó y gustó. Sus casi 3500 metros cuadrados, con todo un sistema de trazabilidad por instrumento, como ellos dicen, no utilizan como nosotros la métrica de contenedores o sets. No os aburro con los datos estadísticos y el volumen que reprocesan al día; eso hay que visitarlo para darnos cuenta de que podemos hacer un reprocesado externo a nuestros hospitales sin problema. En España seguimos pensando que «mi caja no puede salir», que me la pierden o me van a dañar el instrumental, que la externalización es privatizar la sanidad o que vienen a invadirnos.

Y digo yo, por qué no está normativizado este tema de medición de la actividad de una central? Medimos actividades en litros, UTEs, cajas o contenedores, instrumentos… Qué raro que no esté estandarizado y normativizado. Ya estoy dando ideas a los comités ISO para que se pongan a trabajar en ello.

En resumen, una reunión excelente que creemos que se desarrollará el próximo año en la península ibérica. Esperemos poder asistir y seguir disfrutando de la red europea de expertos en reprocesado.

He empezado con música clásica, pero la despedida será con esta niña de Corea del Norte que lo está rompiendo en redes sociales. No me digáis que no es «rica», esa carita, esa voz, y esos pasitos haciendo su bailecito. Sobre la letra no digo nada.

Même Miramas et la gare de Miramas son plus jolis que Paris.

Validar lo invisible: el papel crítico de los «Process Challenge Devices» (PCD, dispositivos de desafío) en esterilización

Antes de pasar a la entrada, os recomiendo leer la revista de SEDE, que en su número 2 trae muchas novedades. También necesitamos vuestra colaboración presentando trabajos.

Y si queréis seguir leyendo, en el congreso CIBE 2026, presentaron el libro «CARGA MOJADA FUNDAMENTOS Y SOLUCIONES UN ENFOQUE MULTIDISCIPLINARIO EN LA ESTERILIZACIÓN POR VAPOR SATURADO» de Sandoval Barbosa Rodrigues, que trata un tema frecuente en nuestras centrales, como es el de las cajas húmedas o mojadas, y que he comentado en este par de entradas del Blog.

Esta vez, voy a tratar un tema del que no he hablado mucho en el Blog. Los Dispositivos de Desafío de Proceso (PCD) en esterilización, sus fundamentos técnicos, marco normativo y su aplicación en distintos métodos de esterilización

La esterilización de productos sanitarios es un proceso crítico cuyo resultado no puede verificarse mediante inspección directa sin comprometer la integridad del producto. En consecuencia, la garantía de esterilidad se fundamenta en la validación del proceso y en su control sistemático mediante herramientas normalizadas. En el ámbito del reprocesamiento de productos sanitarios, la seguridad del paciente depende de la garantía de que el agente esterilizante haya alcanzado todas las superficies del instrumental, especialmente en geometrías complejas. El Dispositivo de Desafío de Proceso (PCD, por sus siglas en inglés, Process Challenge Device) se erige como la herramienta crítica para validar que un ciclo de esterilización ha cumplido con los parámetros necesarios en el punto de mayor dificultad. En los últimos, la evolución de los PCD está marcada por grandes tendencias, como una mayor precisión técnica para adaptarse a las cargas de dispositivos médicos más novedosos, alineación con las normativas vigentes, digitalización de los registros e integración con la gestión de calidad de las centrales de esterilización. Estos desafíos han impulsado el diseño de PCD más reproducibles y con especificaciones técnicas diferentes según el método de esterilización utilizado. A ello, se une la obtención del resultado final en el menor tiempo posible para poder tomar decisiones rápidas ante fallos detectados.

El PCD desempeña un rol central, ya que permite evaluar la eficacia del proceso bajo condiciones de desafío representativas del peor caso o escenario (“worst case”).

Marco normativo internacional

El uso y la fabricación de PCD están respaldados por un conjunto de normas internacionales que establecen requisitos para el desarrollo, validación y control rutinario de los procesos. En el vapor de agua, la norma UNE-EN ISO 17665 define los requisitos generales del proceso y su validación. En el óxido de etileno, la norma UNE-EN ISO 11135 establece los parámetros de desarrollo, validación y control de rutina. Para el peróxido de hidrógeno vaporizado actualmente existe la ISO 22441 (no se trata de una norma armonizada), se espera el desarrollo de la normativa EN europea. En el caso de las radiaciones tenemos la UNE-EN ISO 11137 y para el vapor de formaldehído a baja temperatura la UNE-EN ISO 25424. Estas normas exigen un enfoque estructurado, como la calificación de instalación (IQ), operación (OQ) y desempeño (PQ), junto con controles rutinarios (indicadores físicos, químicos y biológicos). La serie UNE-EN ISO 11138 regula las especificaciones técnicas de los indicadores biológicos y proporciona orientación sobre su selección e interpretación en la validación de procesos usando indicadores biológicos.

En el ámbito clínico, los documentos ANSI/AAMI ST79 (vapor) y ANSI/AAMI ST58 (esterilización química de baja temperatura) ofrecen directrices operativas detalladas para el uso rutinario de PCD y Bio-PCD en centrales de esterilización hospitalarias de Estados Unidos, aunque constituyen una referencia internacional, como la Guía del Center for Disease Control and Prevention (CDC). En España tenemos las Guías de la Sociedad Española de Desinfección y Esterilización (SEDE) y de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS).

Definición técnica de PCD

Un PCD es un dispositivo diseñado para ofrecer una resistencia definida al proceso de esterilización, simulando las condiciones más críticas de la carga real. Su objetivo es constituir una barrera definida para el agente esterilizante (vapor, óxido de etileno, formaldehído o plasma de peróxido de hidrógeno), permitiendo evaluar la eficacia del ciclo sin necesidad de intervenir directamente sobre el instrumental clínico.

El PCD aloja en su interior un sistema de monitorización (principalmente un indicador químico y un indicador biológico), y su diseño asegura que el agente esterilizante solo pueda alcanzar los indicadores, tras superar una resistencia física predeterminada (como lúmenes estrechos o cámaras de aire). El diseño debe asegurar que el desafío sea igual o superior al producto más difícil de esterilizar dentro de la carga validada.

Desde el punto de vista técnico, un PCD puede incorporar:

  • Un indicador biológico, conforme a la serie UNE-EN ISO 11138.
  • Un indicador químico, conforme a la serie UNE-EN ISO 11140.
  • Una configuración física que represente el peor escenario (lúmenes, paquetes densos, barreras multicapa).

Clasificación y tipos de PCD

Existen diversas categorías según la naturaleza del reto y el método de esterilización:

  • Test de Bowie-Dick o PCD de Carga Porosa: Diseñados para simular la eliminación de aire en materiales textiles o porosos (ej. el paquete de prueba estándar). Es una prueba de obligado cumplimiento y de realización diaria exigida por guías técnicas y derivada de la validación del proceso en esterilizadores de vapor con pre-vacío (UNE-EN-ISO 17665). Aunque se puede realizar con un paquete textil estándar de 6,5 kg (elaborado manualmente con paños de algodón), actualmente se suelen utilizar paquetes de prueba calibrados de un solo uso. Su objetivo es comprobar la eliminación de aire y la penetración de vapor en materiales porosos. Son dispositivos que simulan el «paquete estándar de 16 toallas» descrito en la normativa ANSI/AAMI ST79, y utilizan capas de papel médico plegadas con una densidad calculada que crea una barrera de difusión de aire. Son más consistentes que los paquetes hechos a mano, ya que el peso y la porosidad están certificados por lote.
  • PCD de Carga Hueca (Lúmenes) tipo Hélix: Consisten en tubos de teflón o acero de longitud y diámetro específicos (habitualmente de 1.5 metros y 2 mm de diámetro interno) conectados a una cápsula que contiene el indicador. El reto no es la porosidad, sino la extracción del aire y la penetración del vapor a través de una longitud específica. Mientras que algunos son desechables (plástico), los de acero inoxidable son permanentes y solo se reemplaza el indicador interno, lo que reduce el coste por ciclo a largo plazo. Se recomienda para evaluar la penetración de vapor en dispositivos de carga hueca o canulada, según las especificaciones del fabricante.
  • PCD Electrónicos (E-PCD): Una tendencia creciente es la sustitución del PCD físico con indicadores químicos por sensores electrónicos; es herramienta complementaria de monitorización avanzada, no sustitutiva. Integran sensores que miden directamente la temperatura, presión y presencia de gases no condensables en el punto más crítico de la cámara. Aunque ofrecen datos cuantitativos precisos, la normativa internacional aún exige que el Indicador Biológico (con esporas vivas) sea la referencia definitiva, ya que el sensor electrónico mide variables físicas, pero no «vida» microbiana.
  • PCD con indicadores biológicos y químicos versus «In-house»: Aunque tradicionalmente se fabricaban paquetes de desafío manuales en las centrales de esterilización, la normativa actual recomienda el uso de dispositivos comerciales preensamblados validados que garanticen una resistencia constante y certificada.

Frecuencia de Uso

La frecuencia de implementación del PCD varía según las guías locales (como las de la AAMI en Estados Unidos o la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (SEMPSPGS), pero el consenso académico establece:

  • Cualificación de la instalación: tras reparaciones mayores o después de la instalación del equipo.
  • Rutina diaria: al menos una vez al día, preferiblemente en el primer ciclo de carga, y en todos los ciclos que incluyan implantes o dispositivos invasivos complejos.

El diseño del PCD está pensado para ser el peor escenario, pero su efectividad se anula si se coloca incorrectamente. Colocar el PCD cerca de la entrada de vapor o en la parte superior de la carga, donde el agente esterilizante es más puro y caliente, este es un hecho muy importante y que se debe tener en cuenta. El PCD debe situarse en el área de más difícil acceso para el vapor, generalmente el estante inferior, sobre el drenaje del esterilizador, mientras que para el peróxido de hidrógeno se debe situar siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.

Para los métodos de baja temperatura, la normativa y las guías son más exigentes que para el vapor:

  • Óxido de Etileno: Es obligatorio en cada ciclo según diversas asociaciones internacionales (AAMI, AHA, AORN) y guías especializadas.
  • Plasma de Peróxido de Hidrógeno: Se exige un control biológico en cada carga o ciclo.
  • Formaldehído (VBTF/LTSF): Las fuentes indican que debe colocarse un indicador biológico en cada carga para certificar la letalidad.
ContextoFrecuencia recomendadaTipo de PCD
Validación inicialEn cada ensayo críticoBio+IQ-PCD
Rutina diariaAl menos un ciclo por díaBio+IQ-PCD
Cargas con implantesCada cicloBio+IQ-PCD
Baja temperaturaCada ciclo o cargaBio+IQ-PCD

El Bio-PCD: fundamento microbiológico

El Bio-PCD es un dispositivo de desafío de proceso que integra en su interior un Indicador Biológico, generalmente esporas de Geobacillus stearothermophilus. Se considera el método de monitorización más letal y definitivo, ya que no solo mide parámetros físicos o químicos, sino la capacidad real del ciclo para inactivar microorganismos altamente resistentes, caracterizado conforme a la serie UNE-EN ISO 11138. El Bio-PCD debe cumplir con la UNE-EN ISO 11138-1, que regula la resistencia del Indicador Biológico, y su integración en el dispositivo de desafío debe asegurar que el Indicador Biológico sea el último elemento en ser alcanzado por el agente esterilizante. Debe contar con:

  • Población microbiana definida.
  • Valor D determinado bajo condiciones específicas.
  • Resistencia conocida frente al método correspondiente.

Su finalidad es demostrar la reducción logarítmica necesaria para alcanzar el SAL requerido, típicamente 10-6. El Bio-PCD constituye la evidencia microbiológica directa más robusta en validación inicial y revalidaciones periódicas. Se considera el control más robusto disponible para demostrar letalidad microbiológica, siendo indispensable para validar cargas que contienen material de implantación. En ciclos de vapor a 134°C, el Bio-PCD confirma que se ha alcanzado la condición de «muerte microbiológica», proporcionando una seguridad jurídica y clínica que los indicadores químicos (clases 4, 5 o 6) no pueden ofrecer por sí solos, ya que estos últimos solo indican el cumplimiento de variables físicas.

Los nuevos Bio-PCD surgen por la necesidad de los nuevos desafíos de las centrales de esterilización, ya que se están incrementando y modificando las carteras de servicios de los hospitales con la cirugía robótica, instrumental robótico con lúmenes múltiples, el uso de prótesis quirúrgicas cada más a medida del paciente (medicina personalizada), la aparición de productos y materiales 3D creados “in house” o a medida mediante materiales poliméricos impresos, dispositivos híbridos reutilizables-personalizados, el incremento del uso y la necesidad de esterilización de dispositivos canulados, y la necesidad de PCD específicos por familia de producto. A todo ello se une un sistema de aseguramiento de la calidad y de la normativa vigente, cada vez más estricto, y un la seguridad de los pacientes y de los profesionales en la atención sanitaria.

El uso de un Bio-PCD es siempre obligatorio en las siguientes situaciones, independientemente del método o la frecuencia habitual:

  • Material de implantación: Cualquier carga que contenga prótesis o materiales implantables (u objetos intravasculares) debe ser validada con un indicador biológico.
  • Validación y mantenimiento: Es obligatorio tras la reparación de un equipo, en caso de avería, o tras la instalación de un esterilizador nuevo.
  • Cualificación de procesos: Son indispensables durante las fases de validación inicial del equipo.
  • Cambios en la configuración de la carga habitual utilizada, incluyendo la esterilización de nuevos dispositivos.
CaracterísticaBowie Dick PCDBio+IQ-PCD
Lo que midePresencia de aire residual o de gases no condensables (fugas), que podrían impedir una esterilización adecuada del material al reducir el contacto efectivo con el vapor.Muerte microbiana (letalidad) garantizada mediante la penetración eficaz del agente esterilizante, cumpliendo las variables críticas del ciclo.
Indicador internoQuímico (Tipo 2)Biológico (Esporas viables). Químico (Tipo 4, 5 o 6).
Información que aporta¿El esterilizador es capaz de extraer el aire? ¿La penetración del vapor es uniforme en toda la carga?El ciclo fue capaz de eliminar la vida microbiana cumpliendo variables críticas de proceso.
Frecuencia recomendadaDiaria (en la primera carga del día).Diaria o en cada ciclo (según normativa o tipo de carga).

Y la despedida musical será con…

Resumen II Congreso SOMPRHAS (y una aclaración)

Antes de pasar a la entrada, os recomiendo leer la revista de SEDE, que en su número 2 trae muchas novedades. También necesitamos vuestra colaboración presentando trabajos.

Los pasados días 16 y 17 abril se celebró el II Congreso de SOMPRHAS. La Sociedad de Medicina Preventiva Hospitalaria y Asistencia Sanitaria de la Región de Murcia ha celebrado su II Congreso bajo el lema “Prevenir: decisiones que salvan vidas”, consolidándolo como un foro clave para impulsar un enfoque sanitario centrado en la anticipación, la promoción de la salud y la toma de decisiones informadas. El encuentro ha ofrecido un espacio para compartir conocimiento, experiencias y avances, con el objetivo de fortalecer el papel de la Medicina Preventiva en la planificación y gestión sanitaria. La participación de profesionales y entidades resulta clave para avanzar hacia un modelo de salud más eficiente, equitativo y orientado a resultados.

Tuve la suerte de participar con una ponencia titulada «Qué cosas hacer mal en la central de esterilización para aprender a hacerlas bien«.

Para la ponencia utilicé principalmente tres fuentes bibliográficas, que ya he utilizado en este blog. Una la usé en una entrada del blog titulada Top 10 Health Technology Hazards for 2026: La Falacia de la Infalibilidad.

Las otras dos fuentes son artículos de Weber y colaboradores:

La Guía de 2025 (SHEA, APIC, ASGE, IDSA, SGNA) señala que el reprocesamiento debe basarse en:

  • El uso estricto de instrucciones de uso (IFU),
  • Procesos estandarizados,
  • Reducción de variabilidad,
  • Trazabilidad,
  • Monitoreo de calidad,
  • Implementación institucional consistente. 

La centralización con un proveedor principal favorece la estandarización de insumos, disminuye errores de preparación y fortalece la trazabilidad del reprocesamiento. Es decir, un solo proveedor facilita el control de la compatibilidad de productos, la disminución de variabilidad y la homologación de insumos.

Como consecuencia de tener un proveedor principal:

  • Simplifica protocolos,
  • Facilita entrenamiento,
  • Reduce errores humanos, que era el objetivo de la mesa redonda.

La utilización de un único proveedor para detergentes y desinfectantes en una central de esterilización puede justificarse desde la perspectiva del control de calidad y la estandarización del reprocesamiento. Esta estrategia contribuye a reducir la variabilidad química entre productos, favoreciendo la consistencia en la acción de limpieza y disminuyendo la incertidumbre asociada a diferencias en formulación, pH o sistemas enzimáticos. Asimismo, facilita la validación y el mantenimiento del proceso, al disminuir la necesidad de revalidaciones derivadas de cambios entre fabricantes o líneas de productos. Desde el punto de vista operativo, la estandarización simplifica la formación del personal, reduce la probabilidad de errores en la dilución o aplicación de los productos y mejora la trazabilidad en caso de incidencias, al concentrar la gestión en un único sistema de referencia. Además, optimiza la gestión logística y el control de inventario, al reducir la complejidad de referencias y minimizar el riesgo de uso incorrecto de productos. En términos operativos y de gestión hospitalaria, esta estrategia reduce la complejidad logística, simplifica la gestión de inventarios y disminuye el riesgo de errores en la selección, dilución o aplicación de productos, especialmente en entornos con alta rotación de personal. Además, concentra la interlocución técnica y el soporte en un único proveedor, lo que puede mejorar la capacidad de respuesta ante incidencias y optimizar los acuerdos de servicio. No obstante, esta estrategia debe considerarse junto con la necesidad de mitigar riesgos asociados a la dependencia de un único proveedor, recomendándose en algunos contextos la existencia de alternativas validadas que aseguren la continuidad del suministro.

Como suelo hacer, os dejo una copia en pdf de mi presentación, aunque evidentemente no va a tener la gracia y salero de verme en directo (lo sé, soy insoportable, y os puedo decir que es agotador).

Os ruego que utilicéis como es debido la presentación y que siempre me citéis.

Ahora la musiquita se la dedico a Carlos y su «Lamento Boliviano».

Y la verdad es que uno me lleva a otro:

Feliz Navidad y próspero año 2026

Desde este modesto blog dedicado a uno de los temas más desconocidos que hay en el mundo sanitario, os quiero desear a todos una muy feliz Navidad y un mejor 2026.

Para poner en valor vuestro trabajo, voy a poner el vídeo de amigas. La Central de Esterilización es un pilar esencial en la seguridad hospitalaria. Su trabajo, silencioso pero vital, garantiza que cada instrumento utilizado en la atención sanitaria cumpla con los más altos estándares de higiene y calidad. Gracias a su rigor, compromiso y precisión, se protege la salud de pacientes y profesionales, asegurando la confianza en cada procedimiento quirúrgico. En la Central de Esterilización, cada detalle cuenta. Su labor invisible salva vidas visibles: la seguridad del hospital comienza en sus manos.

María Guedes nos presenta su central y su trabajo desde Burgos (España). ¡¡Creo que tengo que ir a Burgos un día!!

Y desde Paraguay nos presenta su central Gloria Gauto a la que conocí en Cartagena (Colombia). Como podéis ver, no importan las distancias todos trabajamos igual, y con el mismo propósito:

Os lo recuerdo todos los años, pero yo vuelvo a insistir. Si me queréis regalar algo, que sea una corbata, unos calcetines atrevidos o un reloj automático, que me encantan, que ya no sé decirlo más claro.

Para el Blog no ha sido un mal año; volvemos a las cifras de otros años, ya que 2020 fue excepcional con las entradas de la Reutilización y desinfección de mascarillas. Vamos camino de 1.600.000 visitas con 950.000 visitantes (no me lo esperaba hace 8 años), con una media de 15.000 palabras por entrada, que son en total 297 entradas a lo largo de estos años.

AñoVistasVisitantesEntradas
20172.05796523
201841.73726.15450
2019101.42862.85447
2020615.116455.55836
2021166.957111.85431
2022171.315112.45033
2023119.26679.18634
2024105.60665.12621
202552.05532.75217
Actualizado a 22-11-2025

Aunque se han reducido las entradas, vistas y visitantes, hay un dato que me sorprende y es que han subido las vistas por visitante, es decir, que la gente vuelve a leer una entrada que ya había iniciado (quizás lo que escribo parece interesante). Se ha pasado de 1,50 en 2023 a 1,76 en 2025. ¿Y qué es lo más leído de este 2025? Sorprenderos:

Y en los 8 años de vida del Blog:

Los que más visitan
Los que menos me visitan

La música final es The Pogues con una canción muy navideña, con su origen irlandés y estilo folk, punk y celtic que me encanta, y os pongo todos los años.

Os recuerdo dos propuestas de estudios que tenemos en marcha.

Os recuerdo el estudio que estoy desarrollando con Emi Sabuco sobre reporcesado en punto de uso.

Enlace: https://forms.office.com/e/86XFaF2kEv

Desde la Fundación FIDISP se ha puesto en marcha un estudio titulado “Seguridad microbiológica y Desinfección de Alto Nivel (DAN) en Oftalmología”, cuyo objetivo es conocer las prácticas actuales en la desinfección de alto nivel de dispositivos oftalmológicos reutilizables. La consulta está dirigida a profesionales de oftalmología, medicina preventiva, control de infecciones, esterilización, calidad y seguridad del paciente. Con las respuestas obtenidas, posteriormente llevaremos a cabo un ejercicio Delphi con expertos para elaborar un informe que sintetice los resultados y las recomendaciones derivadas.

La encuesta tiene una duración aproximada de 8–10 minutos y puede accederse aquí:

https://es.surveymonkey.com/r/NEWS_320

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2026